La hipertensión arterial pulmonar (HAP) es una enfermedad grave de las arterias que conectan los pulmones con el corazón (las arterias pulmonares). A medida que la HAP avanza, el flujo de sangre a través de las arterias pulmonares se reduce y el lado derecho del corazón aumenta de tamaño debido al mayor esfuerzo necesario para bombear la sangre a través de los pulmones. Este proceso da lugar a los principales síntomas de la HAP: disnea, angina, limitación de la capacidad de esfuerzo y fatiga.

Los primeros síntomas de la HAP pueden ser leves, y son comunes a otras muchas patologías como el asma, la fatiga general o la falta de forma física. Como los síntomas pueden ser atribuidos a otras causas, muchos pacientes con HAP son diagnosticados cuando la enfermedad ha pasado la fase inicial.

Si no se trata, la HAP puede reducir la esperanza de vida. El tratamiento está destinado a mejorar los síntomas, la tolerancia al esfuerzo, el pronóstico a largo plazo y la calidad de vida. Hasta mediados de la década de 1980 existían muy pocas opciones de tratamiento, y la HAP se asociaba a un mal pronóstico. Actualmente, las opciones de tratamiento han mejorado mucho las expectativas de los pacientes con esta patología.